Un país justo es el único plan viable por Daniel Gollán

Sobre la nota “La suicida política migratoria y el solidarismo universal son inviables”, firmada por el periodista Dardo Gasparré y publicada ayer en Infobae, podríamos hacer múltiples apreciaciones. No obstante, no es nuestra intención polemizar sobre los puntos de vista políticos, ideológicos, morales y éticos, absolutamente en las antípodas de los propios, pero sí poner de manifiesto que la construcción argumental que hace es falaz.

De todo lo expuesto por Gasparré, nos centraremos en el impacto sanitario especialmente en Jujuy, disparador de la problematización que refleja la nota. La idea que se pretende instalar es que la atención de la salud de extranjeros es un motivo determinante en la falta de presupuesto, que conlleva que los argentinos tengamos malos servicios. Los números oficiales desmienten categóricamente esa afirmación. En Argentina esta fuente de información no solo es la mejor disponible, sino que es, además, de muy buena calidad. Intentar desacreditar los análisis basados en información dura, partiendo únicamente de prejuicios y elucubraciones, es propio de épocas oscurantistas, donde casualmente se encuentran las raíces del pensamiento racista.

Dos indicadores que son de gran utilidad para conocer el uso y rendimiento del sistema de salud son los nacidos vivos y los egresos hospitalarios (internaciones). Según datos oficiales, en nuestro país, sobre 728.035 nacidos vivos, solo 219 son extranjeros (0,03%) y, en la provincia de Jujuy, sobre 12.681 nacimientos, apenas 56 (0,44%) no son argentinos o residentes. En cuanto a los egresos totales hospitalarios, la relación es de 132 extranjeros sobre 47.147 (0,29%)  en Jujuy y, en la Ciudad de Buenos Aires, de un total de 180.339, la cantidad de extranjeros es de apenas 72 (0,04%).

Queda claro que el impacto en el gasto (o  inversión) total de salud de nuestro país, incluyendo a Jujuy, es insignificante. Por lo tanto, la primera conclusión es que ningún argentino debe ilusionarse con la idea de que recibiría mejores prestaciones de salud si no se destinasen recursos para atender a extranjeros. Si de buscar recursos para salud o cualquier otro servicio que debe garantizar el Estado se trata, con lo que algunos pocos inversores extranjeros fugan de nuestro país, a través de la especulación financiera, en un día, se financian todas las necesidades de nuestro sistema de salud.

No queda claro si Gasparré pone a los residentes extranjeros en una posición similar a aquellos que no tienen residencia en nuestro país. En consecuencia, es difícil suponer qué considera que habría que hacer con quienes residen legalmente, trabajan y pagan impuestos, tema que ni siquiera el “valiente” Morales o el gobierno nacional han puesto en tela de juicio hasta el momento. Sería importante que el analista profundizase sobre el gran aporte que esas comunidades hacen a la vida social, económica y cultural en nuestro país. Hasta ahora, el único resultado de estas aseveraciones falsas, prejuiciosas y tendenciosas de funcionarios y algunos periodistas o medios de comunicación, solo ha sido exacerbar acciones xenofóbicas, como la sufrida por una ciudadana de Cachi, agredida y golpeada por un hombre que pensó que era extranjera. Lo fuera o no, el acto es atroz. Seguramente Gasparré coincidirá en este punto.

El autor es médico sanitarista y fue ministro de Salud durante el último años de la presidencia de Cristina Kirchner




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