QUIENES SOMOS

COMO NACE CENTRO CUNITA

En la lucha por recuperar una política pública (plan Qunita) nos fuimos reconociendo y de nuestra unidad surgió Centro CUNITA.

 

 

El 16 de julio del 2015, la por entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, presentó el Plan Qunita, un programa de cuidados de la salud dirigido a las embarazadas y al recién nacido, cuyos objetivos principales eran garantizar el acceso equitativo al control adecuado del embarazo, a la capacitación de las futuras madres y a la atención del parto en condiciones seguras para la madre y el niño, así como la provisión gratuita luego del nacimiento, de insumos y de elementos necesarios para el cuidado y la crianza de los recién nacidos y para la prevención de la muerte súbita asociada al colecho.
Las destinatarias del programa eran mujeres de contextos desfavorables, titulares de la Asignación por Embarazo para la Protección Social. La atención de los nacimientos se garantizaría en maternidades seguras del ámbito público, de complejidad acorde al riesgo (bajo moderado u alto) definido durante el seguimiento del embarazo. Las estimaciones indicaban que unas 150.000 mujeres se beneficiarían anualmente del Plan Qunita.

Entre sus componentes, el programa entregaba un equipo (conocido como el “Kit Qunita”), consistente en una serie de elementos para el recién nacido, seleccionados y definidos por especialistas de múltiples disciplinas. Los insumos incluían prendas de vestir (2 conjuntos enteritos de manga larga, 2 de manga corta, 2 pantalones, 3 pares de medias, un gorro, un abrigo polar, un par de escarpines y 2 sacos de dormir), elementos para el cuidado de la madre y del bebé (porta-bebé, bolso materno, bolso cambiador, artículos de higiene, termómetro digital, algodón, crema de caléndulas, crema hidratante, protectores mamarios, preservativos, bata, camisón y pantuflas) y otros elementos de uso cotidiano (chupete, babero, mordillo, sonajero, libro de cuentos infantiles y guía de cuidados para la mamá y el bebé) y la cuna con colchón y ropa de cama, 2 juegos de sábanas, un acolchado y una frazada de polar, para promover el sueño seguro del bebé.

Si bien la seguridad de todos los elementos fue evaluada por expertos, fue la Cuna (en rigor, técnicamente un moisés destinado a los primeros 6 meses del bebé) el insumo que acaparó la mayor atención. Se trataba de una cuna de madera aglomerada, enchapada, pintada con pintura no tóxica, con bolsillos de tela, y armable fácilmente con un sistema de encastre, sin necesidad de herramientas. Contribuyeron al diseño de dicha cuna, profesionales y estudiantes de la carrera de Diseño de la Universidad de Buenos Aires y se consulto a expertos de organismos como el Instituto Nacional de Tecnología y de la Sociedad de Pediatría.

Para evaluar los alcances en la ejecución del Plan Cunita en los primeros meses de puesto en marcha se efectuaron desde el Ministerio de Salud de la Nación llamados telefónicos a más de 20.000 destinatarias, la reacción recibida fue alta positiva, no se registró ningún evento adverso reportado por las mismas en dichos llamados ni en forma espontánea.

En el año 2016, la gestión de Mauricio Macri (Cambiemos) decidió arbitrariamente e injustificadamente suspender el programa. Los motivos alegados fueron la inseguridad de las cunas y la presunta corrupción en el proceso de licitación.

Con respecto al primer motivo, actores de múltiples sectores vinculados al bienestar materno infantil iniciaron peticiones para que el gobierno de Cambiemos reconsiderara la medida y continuara con el Plan Cunita.

Muchas instituciones especializadas entre ellas la Sociedad de Pediatría en el tema se sumaron al pedido de entrega de los Kit Qunita. Todas destacaron la seguridad de la cuna y su importancia para prevenir la muerte súbita del lactante al evitar el colecho y promover el sueño seguro.

Los informes daban cuenta de numerosos países que habían implementado con éxito programas similares, con la provisión de una cuna, y que habían logrado así disminuir los casos de muerte súbita del lactante. Es paradigmático el caso de Finlandia, el país con el programa de prevención más antiguo (unos 75 años) y que tiene una de las tasas de Mortalidad Infantil más bajas del mundo, que suministra a todos los recién nacidos un kit que incluye ¡una cuna de cartón!

Sin embargo, una campaña de desinformación en los medios fue articulada para lograr en la opinión publica el desprestigio de los kit y su equiparación con una iniciativa corrupta y caprichosa. Lamentablemente, muchos medios de comunicación, muchos periodistas y muchos conductores de espectáculos devenidos comunicadores y opinólogos se sumaron al coro de voces desinformadas (aunque no inocentes) para construir un relato interesado.  La culminación de la insensatez llegaría en septiembre de 2016, de la mano del juez federal Claudio Bonadío, quien fue aun más allá y, tras procesar a varios funcionarios por supuestos sobreprecios en la licitación del los equipos, ordenó destruir las 60 mil cunas-moisés, con sus respectivos sacos de dormir, que nunca se habían entregado a sus legítimos destinatarios.

El repudio unánime de la comunidad médica frenó el desatino de este Juez. Pediatras y trabajadores de la salud, autoconvocados bajo el lema “No quemen las Qunitas”, hicieron un esfuerzo para visibilizar el tema ante la opinión pública y ante los legisladores de las cámaras de la ciudad, de las provincias y de la Nación. Se hizo llegar también una carta a Su Santidad, el Papa Francisco I, para ponerlo al tanto de la situación y solicitar su mediación.

A partir de este primer triunfo que evitó que los kit no sean destruidos, continuó segunda etapa de la lucha bajo el lema “Entreguen las Qunitas”, ya que alrededor de 27.000 kit estaban almacenados en un depósito con riesgo de deterioro y el Ministerio de Salud pagaba cifras onerosas por dicho depósito, y alrededor de 30.000 kit más depositados en maternidades de todo el país sin poder ser entregados

Esta etapa incluyó el armado de pesebres vivientes en la Quinta de Olivos, en la Isla Maciel, en Plazas y Hospitales de ciudades del interior del país, la presencia en medios de comunicación y en manifestaciones públicas (Carpa Docente, manifestación en el Obelisco, Presentación en la Comisión de Salud de Diputados de Nación y de algunas Provincias ) y la presentación de una carta formal a la primera dama Juliana Awada (¡que nunca fue respondida!) para reclamando por la entrega de los Kit Qunita y por la continuidad del programa suspendido.

Luego de Presentaciones de distintos sectores (Universidades, Secretarías de Salud, grupos de Expertos) en septiembre de 2017 el Tribunal Oral Justicia Federal le dio un mes de plazo al Ministerio de Salud de la Nación para repartir todos los elementos de los 27.200 Kit Qunita, con excepción de las cunas. El presidente Macri apeló la orden judicial, pero esta apelación fue rechazada. Actores políticos, de la comunidad y profesionales de la salud realizaron intervenciones artísticas y reclamos al Tribunal Oral Federal 1 para pedir la entrega de los equipos completos. Entre los argumentos de estas solicitudes estuvo la información del gasto innecesario en el que incurría el estado nacional, al pagar una suma mensual cercana al 1.000.000 de pesos por el alquiler de un galpón donde almacenar los Equipos Qunita.

 

Finalmente, la lucha colectiva y decidida logró que la justicia emitiera un fallo instando al Ministerio de Salud de la Nación a distribuir, en un plazo de 30 días, las más de 60 000 cunas que se encontraban en depósitos y en hospitales de todo el país. Desde el comienzo de esta lucha, y hasta la fecha (mayo de 2018), el Ministerio ha tenido que entregar, si bien en forma acotada y parcial, centenares de Kit Qunita. Tanto es así que hoy solo quedan algunos equipos en determinados hospitales.

Al Poder Ejecutivo de la Nación, a pesar de la insensibilidad social que ha demostrado con creces, no le queda ya margen para seguir negándole a las embarazadas y a los recién nacidos de los sectores más humildes de la Argentina su derecho a ser cuidados equitativamente durante el embarazo, a un parto respetado en una maternidad segura y centrada en la familia, y a recibir una cuna como símbolo de que el Estado va a garantizarles un piso de derechos y un comienzo de vida equitativo.

Qunita fueron solo batallas en nuestra lucha contra la imposición de un plan de gobierno desmantelador de la Salud Pública y verdugo de derechos sociales trabajosamente construidos. Estas batallas dieron surgimiento al Centro CUNITA, una iniciativa construida por profesionales de la salud de distintas disciplinas y por actores sociales preocupados en generar un medio que interpele a este gobierno y le reclame al estado la continuación plena de los programas que garanticen los derechos de las mujeres los niños, las niñas y los adolescentes.

SUMATE, TE NECESITAMOS

MANIFIESTO CENTRO CUNITA

​El Centro de Estudios por el Cuidado de la Niñez de Toda la Argentina (CuNiTA) se inaugura como un centro técnico-político dedicado a los primeros 1000 días de vida, período comprendido entre la gestación y los dos años de edad de los niñxs.
Existen evidencias concluyentes en nuestro país y en el mundo que demuestran que la implementación efectiva de intervenciones para el cuidado de la mujer en edad fértil, para la lactancia y para los primeros años de vida de los niños y de las niñas mejora la capacidad de aprender en la escuela y de incluirse productivamente en la sociedad.
En las actuales circunstancias políticas y sociales, en las que es esperable un creciente deterioro de la salud de la población -como resultado de las políticas neoliberales en curso- la infancia se verá en gran medida perjudicada.
Cuando el retroceso se plasma en indicadores duros, como el incremento de la mortalidad o de la morbilidad evitable, suele ser demasiado tarde. Es por ello que nos urge convocar a equipos de salud, a grupos de gestión, a organizaciones comunitarias, a expertos en distintas áreas, a agentes de salud y a la sociedad en su conjunto para coordinar acciones tendientes a atenuar este impacto y para proponer a las poblaciones y a sus gobiernos locales soluciones rápidas y efectivas que puedan evitar daños prevenibles.
La constitución de un Centro con funciones de investigación, de monitoreo, de difusión, de educación popular y de promoción de mecanismos de participación social en salud, tiene el objetivo ―a partir de un equipo de profesionales y de militantes comprometidos en el cumplimiento de los derechos del niño―de detectar, de denunciar y de proponer acciones para evitar que el cúmulo de posibles inequidades en esta etapa de la vida pueda concretarse y mostrar sus efectos nocivos sobre la vida de las nuevas generaciones.
No se trata de algo totalmente original, sino de volver a un texto olvidado y casi desconocido ―»Nace un Hijo»―, promovido por el Ministerio de Salud Pública de la Nación en 1951, y que sirvió de base a la Asamblea General de las Naciones Unidas para elaborar y proclamar en 1959 la “Declaración de los Derechos del Niño”.
Existieron políticas que pusieron a la Argentina a la vanguardia de grandes movimientos y es por ello que estamos convencidos que la protección real y sustentable de los derechos no es independiente de los sistemas políticos que los garantizan, ya que es el conjunto de ideas y de posiciones ideológicas lo que crea el marco imprescindible para llevar adelante políticas de salud eficaces.
La acción de los gobiernos neoliberales, aquí y en el mundo, exhibe la profunda desaprensión que tienen por los derechos a la salud, a los que consideran “inflacionarios”, o simplemente un obstáculo para el crecimiento de la economía y para la maximización de las ganancias empresariales.
La denominación del Centro como CuNiTA es un mensaje que busca rendir homenaje a un programa avanzado de protección de derechos y a la amplísima red de profesionales, instituciones, funcionarixs, trabajadorxs de la salud y vecinxs que organizaron una eficaz resistencia, entre el 2015 y el 2017, para oponerse a la orden judicial de quemar el enorme número de cunas acumuladas, como consecuencia de la parálisis de un programa ejemplar, que se incluye entre los de mayor impacto sobre la salud de niños y niñas en esta etapa de la vida.
Hoy esa medida no solo fue retrotraída por el clamor de todo un pueblo, sino que el Ministerio de Salud fue obligado a entregar los elementos del Plan Qunita y hoy están en manos de sus legítimos destinatarios pero sin el cumplimiento de los otros beneficios que el programa aportaba, mostrando con claridad la escasa voluntad del actual gobierno de proteger los derechos del niño y demostrando al mismo tiempo cómo la resistencia y la organización de una extensa red de cuadros técnico-políticos pueden hacer la diferencia.
Invitamos a todos aquellos que se sientan convocados por la defensa de los derechos de la niñez, y que crean que esa defensa incluye la construcción de condiciones políticas para que los gobiernos neoliberales no puedan desarmar ―no solo los programas dirigidos al niño, niña o adolescente― sino el plexo mismo de derechos laboriosamente construidos durante más de una década, mientras se generan las condiciones de reorganización del campo popular, que en más de medio siglo se ha mostrado como el único garante de los derechos sociales en nuestro país.
La convocatoria no reconoce exclusiones, en tanto se compartan los objetivos básicos del Centro. Las formas de participación son diversas y se irán ampliando para abarcar nuevas problemáticas y para alcanzar presencia en la mayor parte de las provincias y de los municipios de nuestro país.
Es nuestra profunda convicción que “la Patria es el Otro/a”, pero además que ese principio se debe extender al compromiso con el futuro y con la defensa de los derechos de las nuevas generaciones.